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01 septiembre 2021

AVENTAJA A TU ENEMIGO

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DEVOCIONAL:

Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel.

1 Reyes 18:46

Acab era un rey al que le fue ligera cosa andar en pecados, había establecido amistad con el mundo (1 Reyes 16:31-33) y, por lo tanto, también se había constituido en el enemigo de Dios y de Elías. Santiago 4:4 nos dice: “…Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. Entonces la ira de Dios descendió y el profeta Elías predijo una sequía (1 Reyes 17:1). La sequía había durado tres años y seis meses, durante todo ese tiempo, Dios tuvo cuidado del profeta Elías, es impresionante como Dios lo sostuvo, esta historia se encuentra en el capítulo 17 del libro 1 Reyes.

Llegó el tiempo en que la prolongada sequía tuvo su fin. Dios le dijo a Elías: “Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra” (1 Reyes 18:1). “Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye” (1 Reyes 18:41).Sin ninguna señal de lluvia en los cielos, Elías habló por fe porque creyó en lo que Dios le dijo y era grande su convicción que pudo escuchar con sus oídos espirituales una gran lluvia. Dios nos dice que somos más que vencedores en Cristo Jesús (Romanos 8:37), si le creemos y nos convencemos de esta verdad podremos escuchar como las victorias se acercan; oyeslas felicitaciones del docente por ser el mejor estudiante o las palabras del doctor diciendo que has vencido esa enfermedad, etc.

“Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces” (1 Reyes 18:42-43). Elías no recibió buenas noticias sino hasta la séptima vez, pero el profeta permaneció en su área de batalla y no abandonó su posición hasta recibir el informe que estaba esperando con certeza, cuando eso sucedió, Elías mandó a su criado para que diese la noticia a Acab de que se fuese a su casa porque venía un aguacero. Entonces los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y cayó una gran lluvia. “Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel” (1 Reyes 18:46). Cuando el profeta Elías se levantó, inmediatamente, vino la fortaleza de Dios, quien ciñó sus lomos y entonces, cuando Elías se echó a correr fue capaz de rebasar el carro del rey Acab. Cuando permanecemos en el área de batalla; de rodillas, y no abandonamos nuestra posición; la adoración, el Espíritu Santo posa en nosotros, recibimos su fortaleza y tomamos gran ventaja sobre el enemigo. Seamos como Elías y el águila que narra esta pequeña reflexión: “El águila no pelea con la serpiente en la tierra, sino que la lleva al cielo, cambia el campo de batalla y luego la suelta. La serpiente no tiene resistencia, poder y ningún equilibrio en las alturas. En su terreno la serpiente es poderosa y mortal, pero en las alturas en inútil, débil y vulnerable, por eso, lleva tus luchas a las alturas. No luches contra el enemigo en su zona de confort, cambia el territorio de la batalla, llévalo a lo alto donde tendrás toda la ventaja para derrotarlo y obtener la certeza de la victoria”.

Por: Mariela Cespedes Peñafiel

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